
En 1927 se construyó en Tijuana, México, el Casino de Agua Caliente. El motivo principal de su edificación fue la ley seca que había implementado Estados Unidos, la cual prohibida las bebidas alcohólicas y los juegos de azar. Este casino fue durante mucho tiempo famoso por ser el único en la región en donde se podía ir a jugar a las máquinas tragaperras y a disfrutar de un rico trago.
Como consecuencia de la Ley Volstead se crearon diversos emprendimientos turísticos con el único fin de que los norteamericanos puedan satisfacer sus necesidades lúdicas de alguna manera. Uno de los establecimientos escogidos fue Agua Caliente.
Allí se construyó un importante casino, por intermedio de cuatro socios encargados de poner el capital, quienes también fueron los responsables de la compañía mexicana de Agua Caliente, también en 1927.
El casino se alzó a tan sólo tres kilómetros de lo que comenzaba a convertirse en un gran poblado como lo es desde hace años Tijuana. La determinación de escoger a este lugar como el indicado para la creación del casino se debió a que Agua Caliente cuenta con un importante manantial de aguas termales, las cuales fueron explotadas recién a partir del siglo XIX.
La idea principal fue la construcción de un complejo turístico que albergara todas las instalaciones y servicios necesarios para que los turistas pudiesen disfrutar del entretenimiento y el descanso. Una vez inaugurado, el flujo turístico se acrecentó notablemente, de los cuales, la mayor cantidad provenían de Hollywood, quienes cruzaban a México para disfrutar de todo lo que su país le había prohibido.
