
El casino en el que todo sucedió es uno de los más grandes casinos del país, y sus funcionarios dudan perder demasiado dinero en manos de quienes se dedican a contar cartas. Principalmente se confían en que esta técnica es muy difícil de dominar.
Sin embargo, cuando alguien que se sospecha que es un contador de cartas aparece en la puerta de este casino, “nuestra posición es que ese contador de cartas interrumpe la diversión y el entretenimiento de las otras personas que participan en los diversos juegos”, según lo dijo el presidente de este casino.
Debido a las grandes modificaciones en las apuestas de un jugador individual que aplica la técnica de contar cartas, lo cual podrá ser fácilmente identificado por el jefe del piso que monitorea las mesas de juego, un jugador que juega por su cuenta aplicando esta técnica podría presentar un problema para el casino.
Es por esto que los miembros del equipo de cuellos azules, tal y como otros lo hicieron antes que ellos, juegan como un equipo.En este casino y en esta noche en particular, el Sr. S asume el papel de ser un gran jugador. El Sr. T, encargado de limpieza de piscinas, asume el papel de ser un gran apostador en otro casino de la misma ciudad.
Los demás miembros del equipo cumplen la función de vigías, hacen las apuestas mínimas y envían señales disimuladas en silencio para qué el jugador de altas apuestas tomen su lugar en la mesa y apueste un gran monto.

Los miembros de este equipo han estado practicando su estrategia para el juego de blackjack en distintos casinos. Cada uno de ellos sabe contar cartas por sus propios medios, lo que significa que cada uno de ellos reconoce las probabilidades, y saben que han cambiado, pasando de estar a favor del casino a estar a favor de estos jugadores.
Es justamente en ese momento –cuando aún hay un número desproporcionado de cartas configuradas y 10 que aún restan por aparecer en la ronda de juegos – que uno de estos contadores de cartas hace una drástica subida en las apuestas.
Inspirándose en el libro best seller escrito por Ben Mezrich, “Bringing Down the House” (“Derrotando a la casa”), que es una crónica del año 2002 de un grupo de analistas matemáticos del M.I.T. quienes actuando en conjunto ganaron millones en la década de 1990,este equipo comenzó a visitar los casinos en el mes de junio, uniéndose a muchos otros que utilizaban la táctica del conteo de cartas en el juego de blackjack con el mismo objetivo. Leer más…

Cuando gana en las mesas de blackjack en un casino, el Sr. S ya no siente ser un obrero de construcción de 20 años que dedica muchas horas para conseguir su pago semanal. Él se ha vestido en forma casual, y ha actuado como si no le importará lo que nadie piense. El actúa como si fuese un joven y prepotente niño rico, que no tiene problema alguno en colocar apuestas que a menudo superan los $ 1000 por cada ronda de juegos en un casino.
Su actuación es observada a sabiendas por sus amigos, quienes en realidad son sus compañeros de equipo, y actúan de encubierto alrededor de la mesa de blackjack en un casino. Con el tiempo y la dedicación suficiente, el papel de actuación del Sr. S como un niño rico podría hacerle ganar mucho dinero.
Durante los últimos siete meses estos cinco amigos (incluyendo entre ellos un asistente legal, un distribuidor de cerveza y un encargado de limpieza de piscinas) han asistido a muchos casinos de Atlantic City y de Connecticut, y han estado poniendo en riesgo su monto predeterminado de $ 50.000 esperando ganar cientos de miles de dólares mediante la colocación de apuestas siguiendo la táctica del conteo de cartas en el juego de blackjack.
Estos cinco amigos se han preparado mentalmente y estratégicamente para lograrlo. Han entrenado, y han logrado acuerdos en cuanto a sus papeles a jugar y a su estrategia y estilo de juegos en las mesas de blackjack del casino. Nada de lo que hacen es casual, tienen una estrategia bien establecida y un objetivo por demás claro: ganarle al casino.
