
Hay un mito que gira en torno al juego del craps, y éste es que puedes controlar la trayectoria de los dados para influir en su resultado. Necesitarías conocer demasiado las leyes de la física para que esto fuera cierto, y aún así, no podrías controlar el resultado.
Una vez que los dados chocan contra la pared de la mesa, serán ellos mismos los que decidan qué cara mostrar al detenerse. Incluso, te puedo decir que casi nadie es suficientemente bueno como para hacer que los dados golpeen de tal o cual manera el muro de la mesa.
Así que no te autoengañes, realizar un tiro transversal o frontal pensando que estás influyendo en el resultado, tiene la misma efectividad que soplar los dados antes de tirar. Y si en verdad quieres un consejo para el juego de craps, uno que te funcione y que en el futuro puedas agradecer, es que cuando juegues, lo hagas sólo por diversión, ya que el resultado aquí depende enteramente de la suerte.
Es muy sencillo entusiasmarse con este juego –sobre todo si comienzas a ganar- y perder las proporciones. No apuestes más de lo que estás inicialmente dispuesto a perder, y si comienzas a ganar, apuesta las ganancias y no lo que tengas como fondo.
Desarrolla una disciplina al respecto, y has de tu experiencia un entretenimiento y no una preocupación. Así que no prestes oídos a falsos profetas, que la verdad al final estará en los dados, y lo mejor de jugar con ellos, es cuando descubres a la fortuna de tu lado.
