
A veces, cuando jugamos a los dados, nos podemos encontrar con una mesa oscilante, con rachas muy cambiantes, bastante inestable e inconstante. En este caso, lo ideal sería siempre poder apostar a ambos lados a la vez y luego, si se presenta una tendencia, cerrar en esa dirección en particular y comenzar a levantar las ganancias. Pues bien, los profesionales utilizan lo que se denomina el sistema de apuestas de dos niveles Doey Don’t, y lo utilizan para multiplicar sus ganancias.
Este sistema es en realidad una combinación de dos niveles de cosas para hacer, y dos niveles de cosas que no debemos hacer. Esto quiere decir que comenzamos siguiendo una serie de consejos que nos impulsan a realizar ciertas acciones, para después de cinco o seis lanzamientos, terminar aplicando los consejos que se refieren a lo que no debemos hacer. Por supuesto que si el tirador comienza a favorecernos, simplemente nos quedamos del lado de las acciones y continuamos apostando. Por ejemplo, digamos que apostamos 44 dólares en el lado interno.
Esto es, 10 dólares al 9 y al 5 respectivamente, y 12 dólares al seis y al 8 respectivamente. Luego de que alguno de esos números salga, reducimos la apuesta una unidad (5 dólares al 9 y al 5, y 6 dólares el 6 y al 8). Luego de dos aciertos, mantenemos nuestras apuestas regulares y reducidas y utilizamos las ganancias para hacer apuestas de “no venida”. Las primeras dos apuestas de no venida será de 4 unidades, y la segunda de dos unidades. Así, mientras sale cada uno de los lugares apostados, las vamos retirando y esperamos a que aparezca el siete.

El juego de craps es famoso por su velocidad y adrenalina. En pocos segundos se pueden ganar grandes sumas o perderlo todo.
Como en todo juego, ha habido jugadores que hicieron historia. En el juego de dados, las jugadas más destacadas son conocidas con el nombre de “jugadas monstruosas” y son las que duran más de 20 minutos.
Stanley Fujitake es conocido en Hawai como “brazo de oro” por llevar adelante una jugada de más de 3 horas en el Club California de Las vegas en la década del ’80.
Más cercano en el tiempo, ha registro de una jugada realizada en el Hotel Claridge de una sucesión de jugadas de 20 minutos realizada por el mismo jugador. Esto fue posible porque el resto de jugadores de la mesa, le cedió su lugar para que jugara de manera ininterrumpida. Testigos dicen que esa noche, la mesa donde se daban esa sucesión de “jugadas monstruosas” entregó cientos de miles de dólares.
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Los dados son un juego de gran trayectoria. Los primeros juegos usualmente se tallaban en huesos de oveja; ya para el año 1300 AC habían adoptado su forma común, un cubo con puntos que indicaban el número de cada cara del uno al seis. Ahora bien, esta casualidad no es mera estética, sino que para aquella época aún no se sabía de números tal como los conocemos ahora, sino que se trabajaba con puntos que sumados daban un total.
En nuestros días los dados son un elemento fundamental en casi todos los juegos de mesa, y siguen teniendo el mejor perfil en lo que se refiere a juegos de azar. A todo esto deben su popularidad en los casinos, y las mesas de dados son las que tienen más recambio y gente a lo largo de una noche.
Si bien los juegos que dependen Dados Romanos no son difíciles de aprender, es bueno que todo jugador repare en la práctica. Para los que recién se están acostumbrando a este entretenimiento son muy útiles los juegos en línea, porque brindan la posibilidad de aprender sin apostar dinero. El estar tranquilo en casa le permite al jugador releer las reglas, o la tabla de probabilidades y también estar atento a los consejos que el sistema le ofrece.
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