
Una fantasía más, diría que todo evento posible tendrá que suceder tarde o temprano. Así que de acuerdo a esto; si entras en una racha ganadora, las probabilidades de perder irán en aumento cada vez. Lo mismo se aplica a la inversa. Si un tiro de doce no ha salido por un largo periodo de tiempo, entonces se convierte en una buena opción para apostar.
Pero una de las premisas más atractiva, es la que declara que ante dos eventos de igual probabilidad, en donde uno es favorable y el otro desfavorable, el favorable tendrá más oportunidades de ocurrir, sin importar que las chances estén divididas en partes iguales. Una apuesta con probabilidades de ganar 20-1 es más posible que ocurra que un evento de 5% de llevar a la ruina al jugador.
De la misma forma, se dice que las expectativas de que un evento ocurra deben estar basadas en eventos pasados, sin importar la independencia matemática que exista en ello.
De tal forma que si has sido batido por el crupier durante varias manos cada vez que intentas tumbar su diecisiete; entonces la próxima vez que ocurra esto, debes evitar hacer lo mismo, sin importar que el mazo haya sido revuelto de nuevo. Esta misma consideración debería de tomarse a la hora de doblar las apuestas o de escoger números en juegos como la ruleta o el craps.

La manera en cómo se han medido las probabilidades a través de los años no distan mucho a cómo se suelen medirse hoy en día. Más allá de lo que se pueda agregar a niveles teóricos, siempre existen ciertas fascinaciones alrededor de los números y las probabilidades, las cuales pueden hacernos pensar que nuestra suerte puede cambiar en cualquier momento, y que este cambio a su vez, puede ser predicho por nosotros.
A esto se le llama fantasías de apuestas. En 1977, Richard Epstein, publicó su libro “Teoría del Juego y Lógica Estadística”; en el cual sintetizaba el pensamiento teórico y estadístico que giró alrededor de los juegos de probabilidad durante los últimos cuatrocientos años. En el libro, Epstein describe algunas de las fantasías de apuestas de aquel entonces, las cuales no distan mucho de las de hoy en día si se les pone en comparación.
Una de ellas dice que las probabilidades de que una apuesta de bajas posibilidades de salir salga como cierta, son mayores a las que tiene una apuesta de pequeña ganancia. De acuerdo a esto, una apuesta proposición en el craps de 30-1, sería más factible que una en la línea del don’t pass, sin importar que las estadísticas digan lo contrario.
Otro de los enunciados diría que la probabilidad de que salgan eventos independientes de forma consecutiva se da de forma aditiva en vez de multiplicativa. Así, tirar un siete en el craps resultaría dos veces más probable con dos tiros que con uno.
