
Si en una mesa de póker hay tres o más personas en el pot y la acción está a punto de recaer sobre nosotros, el jugador a nuestra derecha no es a lo que deberíamos estar prestándole atención. Ellos podrán pasar, retirarse, igualar o aumentar ya sea que los estemos mirando o no, y por otro lado, siempre sabremos qué es lo que han hecho antes de tener que decidir qué haremos nosotros. Precisamente por ello es que debemos olvidarnos de poner nuestra atención hacia la derecha en nuestra mesa, pues allí se encuentra el pasado de la mano y no el futuro. El futuro está a nuestra izquierda.
Siempre es un buen momento para mirar hacia la izquierda en el momento pre-flop. El segundo mejor momento para mirar a nuestro oponente de la izquierda es cuando está mirando sus cartas, y un segundo después de que las haya mirado. El mejor momento de todos es en el momento en que la acción recae sobre nosotros. Esto es así porque es en éste momento cuando las intenciones del oponente a nuestra izquierda probablemente se revelen.
Desde la ciega pequeña, si miramos a nuestra izquierda y vemos que la ciega grande va a subir la apuesta, esta información podría corregir la decisión de igualar hacia la decisión de retirarnos. De igual forma, si sabemos que la ciega grande va a pasar, podría decidirnos a igualar cuando originalmente planeábamos retirarnos.
