
Cuando hablamos de máquinas tragamonedas lo primero que viene a nuestras mentes son aquellos pesados artefactos con sus rieles al centro, un brazo al costado, y el sonido mecánico que posiblemente nos pueda hacer ganar. Y por más que las máquinas tragamonedas hayan pasado a convertirse en video-máquinas tragaperras o tragamonedas, más o menos siguen siendo la misma cosa: más sofisticada, pero la misma al fin de cuentas.
Pero hoy, la venerable máquina tragamonedas está sufriendo un cambio generacional. Desde que el inmigrante de origen alemán Charles Fey creara la máquina en la década del 1890’s, las máquinas han requerido un poco más que suerte, fe y una moneda, para poder ganar. Hoy, un ingeniero llamado Carl Jacobson, ha desarrollado una tragamonedas hecha para la nueva generación, con la ayuda del departamento de tecnología de Huntington, California.
Eso significa que una nueva clase de máquinas está llegando a todos lados, atrayendo nuevos jóvenes que han crecido con la influencia de los video juegos, y que están a la constante demanda de algo más que una máquina en donde sentarse a esperar un resultado. Quieren algo más, y ese algo se llama habilidad. Añadiendo el elemento de la coordinación ojo-mano, se está elaborando esta nueva generación de máquinas que ofrecen ese extra a los jugadores.
Estas máquinas son capaces de pagar un extra por la destreza con la que son jugadas, y seguro el factor de competitividad –tan presente en nuestros días –les garantizará éxito a las máquinas.
