
El ganar en el póker es un logro que requiere de una combinación de distintas habilidades. No sólo debemos comprender por completo las reglas del juego y tener a la suerte de nuestro lado, sino que además debemos poder desarrollar una buena “cara de póker” para evitar que el resto de los jugadores nos aventajen.
Una buena cara de póker es sencillamente cualquiera que evite expresar nuestra emoción. Al mantener los gestos faciales relajados y quietos, nadie podrá adivinar cuáles son las cartas que tenemos en nuestra mano.
Imaginemos que nos acaban de entregar una mano fantástica, y accidentalmente revelamos nuestra fortuna al sonreír. El resto de los jugadores se dará cuenta de inmediato el tipo de jugada que tenemos en nuestras manos y probablemente se retiren. Por el contrario, si recibimos una mala mano y nuestra expresión denota preocupación o disgusto, el resto de los jugadores se dará cuenta y comenzará a elevar sus apuestas.
Es por ello que es tan importante poder desarrollar lo que comúnmente se conoce como “cara de póker”, o la habilidad de mantener una expresión facial que no demuestre en ningún momento la emoción que nos pueda haber causado una determinada mano o las expectativas que podamos llegar a tener.
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cara de poker
Existen varias posibilidades disponibles, para aquellos que desean mejorar su juego de póker. Entre ellas están los tutoriales que se pueden encontrar en la web. Muchos de estos tutoriales a menudo nos proveen con cierto conocimiento del juego que no podríamos haber obtenido de otra forma. Uno se puede sorprender de lo mucho que puede llegar a aprender utilizando estos juegos tutoriales, además de darse cuenta al usarlos de que en el proceso de mejorar su juego, puede incluso divertirse.
Otra de las cosas que deberíamos hacer para iniciar el camino que lleva a convertirnos en buenos jugadores de póker es familiarizarnos con las probabilidades. Para ello uno puede memorizarse las probabilidades de cada mano y de esta forma incrementar nuestro poder de juego sobre las mesas o, si así lo preferimos, podemos invertir en una calculadora de probabilidades de póker. Estas calculadoras ayudan a los jugadores a aprender las probabilidades de varias manos.
Con esta ayuda es más fácil recordar las probabilidades una vez que nos encontramos en medio del juego, y esto ciertamente nos dará la ventaja de poder tomar decisiones más adecuadas respecto a si apostar, aumentar o retirarnos.Por último, uno puede aprender mucho más de lo que se podría imaginar con tan sólo observar cómo juegan los profesionales. Leer más…

Si queremos mejorar nuestras habilidades en el juego del póker, algo importante que debemos aprender es cuándo parar. Y si queremos aprender a parar, debemos practicar cómo hacerlo. Una buena forma para hacer esto es elegir algo que estemos haciendo en cualquier momento y detenernos. En cualquier momento y lugar, y por ninguna razón en particular.
Por ejemplo, si vamos caminando por la calle y súbitamente dejamos de caminar, puede ser que técnicamente hayamos parado de caminar, pero si la razón de ello es que hemos llegado a nuestro destino, entonces no cuenta como práctica. Para que cuente, debemos parar sin intención alguna más que la propia intención de detenernos. Es decir que debemos parar a propósito, pero sin un propósito específico.
En consonancia con esto, podemos afirmar que la mejor forma de mejorar en el póker es, precisamente, mejorar en todos los sentidos, y dejar que el póker vaya junto con la ola de mejoras. Digamos que queremos mejorar nuestra habilidad para no disgustarnos. Esto es fundamental en el póker. Para ello debemos comprender que la razón por la que nos disgustamos es porque tenemos pensamientos desagradables.
Lo que hay que hacer es aprender a detener nuestros pensamientos pasivos, aquellos que simplemente vienen a la mente. Si queremos ser buenos en el póker necesitamos una mente que sea capaz de pararse a sí misma. Y la única manera de obtenerla es con la práctica. Intentarlo una y otra vez, donde sea y cuando sea.

Si en una mesa de póker hay tres o más personas en el pot y la acción está a punto de recaer sobre nosotros, el jugador a nuestra derecha no es a lo que deberíamos estar prestándole atención. Ellos podrán pasar, retirarse, igualar o aumentar ya sea que los estemos mirando o no, y por otro lado, siempre sabremos qué es lo que han hecho antes de tener que decidir qué haremos nosotros. Precisamente por ello es que debemos olvidarnos de poner nuestra atención hacia la derecha en nuestra mesa, pues allí se encuentra el pasado de la mano y no el futuro. El futuro está a nuestra izquierda.
Siempre es un buen momento para mirar hacia la izquierda en el momento pre-flop. El segundo mejor momento para mirar a nuestro oponente de la izquierda es cuando está mirando sus cartas, y un segundo después de que las haya mirado. El mejor momento de todos es en el momento en que la acción recae sobre nosotros. Esto es así porque es en éste momento cuando las intenciones del oponente a nuestra izquierda probablemente se revelen.
Desde la ciega pequeña, si miramos a nuestra izquierda y vemos que la ciega grande va a subir la apuesta, esta información podría corregir la decisión de igualar hacia la decisión de retirarnos. De igual forma, si sabemos que la ciega grande va a pasar, podría decidirnos a igualar cuando originalmente planeábamos retirarnos.

A menudo nos tocan dos cartas del mismo palo en una mano, y esto nos incita a actuar en una forma o en otra. Pero cuando esto sucede es igualmente fácil malinterpretar esta combinación de cartas y actuar en forma errónea, o incluso paralizarnos por no saber cómo utilizar este dato para tomar una decisión respecto de la apuesta.
Desde las últimas tres posiciones en la mesa (la última, la anteúltima y la antepenúltima), la diferencia entre tener dos cartas del mismo palo y dos cartas de distinto palo pueden significar tanto como para transformar nuestra decisión de retirarnos, en la decisión de subir la apuesta. En cambio desde cualquier otra posición, esta diferencia nunca es significativa.
Si estamos en las primeras posiciones, lo único que debemos mirar es el número de las cartas, y no su palo. Este es un consejo que no se suele dar, y que sin embargo es sumamente importante. Son muchas las personas que creen que por tener dos cartas del mismo palo en la mano tienen la posibilidad de realizar una muy buena mano con un color o incluso con una escalera de color.
Y sin embargo, no se suele tener en cuenta la posición de la mesa en la que los jugadores se encuentra cuando recibe las cartas de los juegos. Y esto es lo que marca la diferencia entre tener la suerte de haber recibido dos cartas de un mismo palo, a tener sencillamente dos cartas como cualquier otras.

Estando a principios de posición, tiene que jugar un número mucho menor de manos, en cambio, a finales de posición puede abrir un poco más el juego. Si utiliza algún analizador de póker podrá ver en sus estadísticas que la gran mayoría de su dinero lo ganó en las últimas posiciones. También verá que, todas sus pérdidas, la mayoría tienen lugar en la primera posición. También debe prestar atención a la posición de sus oponentes.
Tenga en cuenta que sus opositores juegan diferente en diferentes posiciones y tienen conocimientos de alguna estrategia básica. El aumento de la apuesta de un oponente en la primera posición es muy diferente que un aumento de la misma, por un oponente en las últimas posiciones. Siempre considere la posición y utilícelo para aprender todo lo más que pueda acerca de las manos de sus oponentes.
4. Tómese descansos
Tomar una pausa puede parecer contraproducente, pero el póker no es lo mismo que un trabajo regular. Si no toma descansos frecuentes, puede costarle mucho dinero. Incluso muchas veces es oportuno tomarse hasta una semana de descanso.
Nunca debe jugar al póker cuando este con un mal estado de ánimo. Los momentos que siente que necesita jugar al póker, por lo general es cuando peor se juega. Si juega al póker con el estrés de pensar, va a jugar horriblemente. Uno de los peores momentos es jugar al póker cuando se supone que debería abandonar, pero desea invertir un poco más tiempo para recuperar cualquier dinero que pudo haber perdido. Fíjese un límite de tiempo y restrínjase al mismo.

Una vez que hemos constatado que con el conocimiento adecuado y las estrategias correctas, efectivamente podemos convertir al póker en una actividad rentable incluso en el largo plazo, surge otra duda igual de interesante, y esta es cuánto dinero se puede ganar en el póker.
El monto que podemos ganar a partir de este juego es casi ilimitado, y de hecho hay una gran cantidad de profesionales del póker ganando cientos de miles de dólares cada día por el simple hecho de jugar a las cartas. Si creemos que esto no es cierto, basta con dirigirnos a cualquiera de las más renombradas salas de póker online y echar una mirada a las mesas con las apuestas más altas. Podremos comprobar que no es inusual encontrar pozos que superan los 100 mil dólares.
Obviamente que este no debe ser el objetivo de los nuevos jugadores, pero no hay ninguna razón por la cual este nivel no pueda ser alcanzado en el transcurso del tiempo y de las manos jugadas. Para convertirnos en un jugador de póker ganador y exitoso necesitaremos tiempo y esfuerzo. Tendremos que practicar regularmente y desarrollar una buena estrategia.
El Texas Hold’em es actualmente el juego de póker más popular ya que es el más fácil de elegir. Nunca tendremos problemas para encontrar una buena estrategia, para jugar al Texas Hold’em en Internet o en los libros especializados. Leyendo y aprendiendo dichas estrategias podremos mejorar nuestro juego y dar un paso adelante en el camino a convertirnos en jugadores que hacen de cada decisión una decisión ganadora.

Una de las expresiones más comunes que tiene la gente, con referencia al juego, es la de mantener una cara de póker, y esto no significa otra cosa sino mantener una actitud inexpresiva. Y es que la expresión de verdad tiene un sentido auténtico, desde el hecho de que un jugador tiene que lidiar con cartas buenas y malas y que no tiene que mostrar emociones para no mostrar sus debilidades a los contrincantes.
Si el jugador da alguna muestra de debilidad, entonces estará dando un margen de acción a su oponente, y este margen podría costarle la partida. De ahí que deba de mantener esa “cara de póker”. Los dos elementos básicos que se necesitan para poder mantener esta cara de inexpresividad, son la paciencia y la concentración.
¿Pero cómo una persona puede sostener una cara de póker verdadera? Bueno, primero habría que recordar que mantener una cara de póker no significa necesariamente tener un rostro con expresiones nulas, sino también saber controlar el lenguaje corporal, porque solo preparando al cuerpo entero se puede dar una verdadera sensación de poder mantener una cara de póker.
Para algunos puede resultar muy complicado poner una cara de póker natural, y es por eso que se valen de aditamentos para llevarla a cabo; entre el juego de accesorios para poder llevar una cara de póker, generalmente se emplean las gafas oscuras y las viseras o gorras. Eso explica de forma muy sencilla el por qué del look playero bajo el techo de los casinos.

También se adicionó un nuevo evento denominado Torneo de Campeones que se inició con 2 millones de dólares. El pozo principal cada vez atrae más y más jugadores y el ganador no sólo obtiene el mayor premio del torneo y una pulsera de oro, sino también su imagen se coloca en la galería de los campeones. Asimismo, el ganador recibe el título de “Campeón del Mundo”.
En el 2006, Jeff Madsen, un estudiante universitario se convirtió en el campeón más joven del evento Serie Mundial de Póker. Ganó un premio de 660.948 dólares.La popularidad del Póker ha tenido un repunte sin precedentes. Tal vez con el inicio del póker en línea, pero el verdadero póquer llega sólo cuando se trata del World Series of Poker.
Por el creciente desarrollo de la tecnología, como lo son los satélites, se convirtió en uno de los pocos eventos de póker televisado con una gran cantidad de televidentes. De acuerdo a la nueva organización el ganador entra en el gran torneo de campeones, la forma de llegar a la Serie Mundial de PóKer se está convirtiendo en un fenómeno. Así que si tiene las agallas y el cerebro y, sobre todo, quiere ser millonario en un día, la Serie Mundial de Póker es el camino más corto.

A los enemigos, dicen, vale más tenerlos cerca que lejos. ¿Por qué? Porque es la única manera de poder llegar a conocerlos y saber qué es lo que están planeando.
Ir conociendo los sistemas y las estrategias del enemigo te permitirá moverte con mayor libertad en la mesa; pero ¿qué pasa si te toca jugar contra un oponente que realmente sabe de estrategias? Bueno, lo mejor que puedes hacer, es tratar que no adivine la tuya, y para eso, nada mejor que no tener una estrategia definida.
Si cambias constantemente tu modo de juego, es muy probable que tu oponente piense que está jugando contra un apostador primerizo, o que simplemente juega de acuerdo a lo que el azar le va dictando.
Perder pequeñas manos en pos de ganar algunas grandes, ayuda. Pero para poder hacer más efectivo este tipo de juego, deberías estar predispuesto a tener suficientes fichas como para poder jugar un número considerable de rondas antes de comenzar a ver resultados.
Y por supuesto, esperar que tu enemigo no te conozca mejor de lo que tú puedes llegar a conocerlo a medida que va pasando el juego y así poder llegar a la victoria por medio del buen juego y el análisis de tu contrincante.
