
Si queremos mejorar nuestras habilidades en el juego del póker, algo importante que debemos aprender es cuándo parar. Y si queremos aprender a parar, debemos practicar cómo hacerlo. Una buena forma para hacer esto es elegir algo que estemos haciendo en cualquier momento y detenernos. En cualquier momento y lugar, y por ninguna razón en particular.
Por ejemplo, si vamos caminando por la calle y súbitamente dejamos de caminar, puede ser que técnicamente hayamos parado de caminar, pero si la razón de ello es que hemos llegado a nuestro destino, entonces no cuenta como práctica. Para que cuente, debemos parar sin intención alguna más que la propia intención de detenernos. Es decir que debemos parar a propósito, pero sin un propósito específico.
En consonancia con esto, podemos afirmar que la mejor forma de mejorar en el póker es, precisamente, mejorar en todos los sentidos, y dejar que el póker vaya junto con la ola de mejoras. Digamos que queremos mejorar nuestra habilidad para no disgustarnos. Esto es fundamental en el póker. Para ello debemos comprender que la razón por la que nos disgustamos es porque tenemos pensamientos desagradables.
Lo que hay que hacer es aprender a detener nuestros pensamientos pasivos, aquellos que simplemente vienen a la mente. Si queremos ser buenos en el póker necesitamos una mente que sea capaz de pararse a sí misma. Y la única manera de obtenerla es con la práctica. Intentarlo una y otra vez, donde sea y cuando sea.
