
La verdad de la cuestión es que, en general, perseguir un flush no es una buena idea, pero hay determinadas circunstancias que hacen que sea un juego aceptable. Cuando vea ciertas ventajas de jugar, muchas veces están contando cartas, o averiguando la psicología de sus oponentes. Hay raras ocasiones en las que perseguir un flush es aceptable, pero tiene que conocer las probabilidades, las normas, y los motivos antes de que pueda tomar esa decisión frente a una apuesta a ciegas.
La primera pieza de la estrategia de si perseguir un flush o no, comienza con la forma en que desea desempeñar sus primeras cartas. Sus opciones dependen de dónde está ubicado en la sesión, en relación con el distribuidor. Si tiene que apostar estando en las primeras posiciones, lo mejor que puede hacer es mostrar un respetable aumento. ¿Por qué? Porque esto ayudará a expulsar a los cazadores de flush.
Esto también le mostrará si en la mesa hay relativamente buenas manos. Si más adelante aún permanece en el orden de apuestas, tiene dos opciones. Una de ellas consiste en poner una pequeña cantidad para tratar de ver la primera carta, Leer más…

Para que algo fluya, debe existir una diferencia entre dos cosas. El agua fluye cuando existe una diferencia entre dos elevaciones. El aire fluye cuando existe una diferencia entre dos puntos de presión distintos. Entre dos jugadores de póker diferentes, lo que fluye es el dinero.
Ahora bien, en el mundo de la reciprocidad, lo que importa no es lo que nosotros hacemos, o lo que hace el resto, sino que lo que importa es lo que hacemos ambos. La reciprocidad es cualquier diferencia existente entre nosotros y nuestros oponentes que afecte nuestro juego y nuestra cantidad de fichas.
La reciprocidad dictamina que cuando nosotros y nuestros oponentes hacemos lo mismo, el dinero no se mueve. Pero cuando existe una diferencia entre lo que hacemos nosotros y lo que hace el resto de nuestros oponentes, el dinero fluye. Esto no quiere decir que siempre debemos realizar acciones opuestas a lo que el resto de los jugadores haga.
Habrá ocasiones en que todos en la mesa realicen los mismos movimientos. Sin embargo, sí debemos tener presente que esta diferencia en los juegos de los integrantes es algo a tener en cuenta, y que dependiendo de hacia qué lado la inclinemos, el dinero fluirá desde ellos hacia nosotros, o desde nuestros bolsillos hacia los del resto de los jugadores.

La información, durante el juego de póker, es clave. Uno necesita saber lo que el resto de los jugadores está pensando. Uno necesita saber qué están sintiendo. También necesita saber qué cartas van a jugar. Y mientras intentamos obtener toda esa información, debemos procurar que ellos no obtengan ninguna información de nuestra parte. Esta guerra por la información se pelea en dos frentes, el de la información enviada y el de la información recibida.
Al controlar estas dos diferencias, controlamos el flujo de información. En Internet, la guerra de la información se pelea en un panorama vasto hecho de programas de estadísticas, salas de chats, foros y otros lugares similares.
El póker tradicional, en cambio, sucede en una mesa. Este póker se encuentra rodeado de sonidos, aromas y comentarios que conforman un gran caldo de información que se puede intercambiar. En este sentido, el cuerpo humano es una gran fuente de información, y una de las más importantes es la cara.
A partir del rostro de nuestros oponentes podemos llegar a comprender qué es lo que están sintiendo en ese momento, o cuáles son sus intenciones a la hora de actuar. Otra gran fuente de información son las manos, ya sea que estén moviendo las fichas o las cartas. A menudo un pequeño movimiento en las manos al tocar las fichas nos puede revelar los sentimientos de nuestro oponente.

El Pai Gow es una variación del juego estándar del póker que ofrece al jugador la posibilidad de hacer las veces de banca. Esto suele generar una ventaja para el jugador al que le haya tocado cumplir ese rol, ya que la ventaja de la casa cuando jugamos al Pai Gow suele rondar el 2,5 por ciento, pero cuando decidimos ser dealers las probabilidades son las mismas para el jugador y para la banca.
Para poder ser dealers con mayor frecuencia, se recomienda jugar en mesas que no tengan muchos jugadores. Otra cosa importante es dividir las cartas en la forma correcta. Cuando sucede que no tenemos un par, lo mejor será poner nuestra segunda y nuestra tercera mejor carta en nuestra mano de dos cartas, mientras que cuando tengamos un par, lo mejor es ubicarlo en nuestra mano de cinco cartas, dejando las dos cartas mas altas para la mano de dos cartas.
Si tenemos 2 pares, lo más recomendable será separarlos cuando ambos sean de un valor de seis o menos. Si sucede que tenemos 2 pares, debemos ubicar el de mayor denominación en nuestra mano de dos cartas, pero cuando tenemos pierna (tres cartas iguales) debemos jugarla en la mano de cinco cartas.
Si nos repartes dos piernas, siempre debemos poner el par más alto en la mano de dos cartas. Las escaleras y el color deben ubicarse en el frente, es decir, en la mano de dos cartas. Cuando en cambio tenemos cuatro cartas iguales, tendremos que estudiar las posibilidades ya que estas son varias.

Existen varias posibilidades disponibles, para aquellos que desean mejorar su juego de póker. Entre ellas están los tutoriales que se pueden encontrar en la web. Muchos de estos tutoriales a menudo nos proveen con cierto conocimiento del juego que no podríamos haber obtenido de otra forma. Uno se puede sorprender de lo mucho que puede llegar a aprender utilizando estos juegos tutoriales, además de darse cuenta al usarlos de que en el proceso de mejorar su juego, puede incluso divertirse.
Otra de las cosas que deberíamos hacer para iniciar el camino que lleva a convertirnos en buenos jugadores de póker es familiarizarnos con las probabilidades. Para ello uno puede memorizarse las probabilidades de cada mano y de esta forma incrementar nuestro poder de juego sobre las mesas o, si así lo preferimos, podemos invertir en una calculadora de probabilidades de póker. Estas calculadoras ayudan a los jugadores a aprender las probabilidades de varias manos.
Con esta ayuda es más fácil recordar las probabilidades una vez que nos encontramos en medio del juego, y esto ciertamente nos dará la ventaja de poder tomar decisiones más adecuadas respecto a si apostar, aumentar o retirarnos.Por último, uno puede aprender mucho más de lo que se podría imaginar con tan sólo observar cómo juegan los profesionales. Leer más…

Si queremos mejorar nuestras habilidades en el juego del póker, algo importante que debemos aprender es cuándo parar. Y si queremos aprender a parar, debemos practicar cómo hacerlo. Una buena forma para hacer esto es elegir algo que estemos haciendo en cualquier momento y detenernos. En cualquier momento y lugar, y por ninguna razón en particular.
Por ejemplo, si vamos caminando por la calle y súbitamente dejamos de caminar, puede ser que técnicamente hayamos parado de caminar, pero si la razón de ello es que hemos llegado a nuestro destino, entonces no cuenta como práctica. Para que cuente, debemos parar sin intención alguna más que la propia intención de detenernos. Es decir que debemos parar a propósito, pero sin un propósito específico.
En consonancia con esto, podemos afirmar que la mejor forma de mejorar en el póker es, precisamente, mejorar en todos los sentidos, y dejar que el póker vaya junto con la ola de mejoras. Digamos que queremos mejorar nuestra habilidad para no disgustarnos. Esto es fundamental en el póker. Para ello debemos comprender que la razón por la que nos disgustamos es porque tenemos pensamientos desagradables.
Lo que hay que hacer es aprender a detener nuestros pensamientos pasivos, aquellos que simplemente vienen a la mente. Si queremos ser buenos en el póker necesitamos una mente que sea capaz de pararse a sí misma. Y la única manera de obtenerla es con la práctica. Intentarlo una y otra vez, donde sea y cuando sea.

Si en una mesa de póker hay tres o más personas en el pot y la acción está a punto de recaer sobre nosotros, el jugador a nuestra derecha no es a lo que deberíamos estar prestándole atención. Ellos podrán pasar, retirarse, igualar o aumentar ya sea que los estemos mirando o no, y por otro lado, siempre sabremos qué es lo que han hecho antes de tener que decidir qué haremos nosotros. Precisamente por ello es que debemos olvidarnos de poner nuestra atención hacia la derecha en nuestra mesa, pues allí se encuentra el pasado de la mano y no el futuro. El futuro está a nuestra izquierda.
Siempre es un buen momento para mirar hacia la izquierda en el momento pre-flop. El segundo mejor momento para mirar a nuestro oponente de la izquierda es cuando está mirando sus cartas, y un segundo después de que las haya mirado. El mejor momento de todos es en el momento en que la acción recae sobre nosotros. Esto es así porque es en éste momento cuando las intenciones del oponente a nuestra izquierda probablemente se revelen.
Desde la ciega pequeña, si miramos a nuestra izquierda y vemos que la ciega grande va a subir la apuesta, esta información podría corregir la decisión de igualar hacia la decisión de retirarnos. De igual forma, si sabemos que la ciega grande va a pasar, podría decidirnos a igualar cuando originalmente planeábamos retirarnos.

En el contexto de una mesa de póker, la palabra “protección” tiene tres significados específicos. Uno protege una mano cuando apuesta y aumenta. Cuando tenemos una excelente mano y apostamos o subimos la apuesta que otro haya realizado, se dice que le estamos dando una protección a nuestra mano al ofrecerle a las escasas posibilidades que hay de que se repartan las cartas y le ganen.
En segundo lugar, uno “protege” sus cartas físicamente, con un a ficha o con los dados para que no la retire el dealer o para que no nos hagan trampa. Estos dos significados de la palabra “protección” refieren a nuestro comportamiento. El tercero alude al comportamiento de los otros. Se trata de proteger a nuestros oponentes. Esto lo hacemos al preocuparnos de no mostrar nuestras intenciones, para el bien de todos.
Supongamos que estamos jugando sin límites, estamos en último lugar de la mesa y necesitamos urgentemente ir al baño. Tenemos pensado tomarnos un descanso luego de esta mano. Tenemos un par de dos y cojeamos, esperando que el resto piense que el flop le saldrá barato. El jugador a nuestra izquierda aumenta las apuestas en grande.
El siguiente en actuar es el jugador más lento del universo. Pareciera ser que está a punto de aumentar, pero se toma todo el tiempo que necesita. Nosotros vamos a retirarnos, pero pensamos mantenernos en nuestro asiento tranquilos hasta que nos toque jugar, no importa cuánto demore. Haciendo esto hemos brindado protección a todos en la mesa.

A menudo nos tocan dos cartas del mismo palo en una mano, y esto nos incita a actuar en una forma o en otra. Pero cuando esto sucede es igualmente fácil malinterpretar esta combinación de cartas y actuar en forma errónea, o incluso paralizarnos por no saber cómo utilizar este dato para tomar una decisión respecto de la apuesta.
Desde las últimas tres posiciones en la mesa (la última, la anteúltima y la antepenúltima), la diferencia entre tener dos cartas del mismo palo y dos cartas de distinto palo pueden significar tanto como para transformar nuestra decisión de retirarnos, en la decisión de subir la apuesta. En cambio desde cualquier otra posición, esta diferencia nunca es significativa.
Si estamos en las primeras posiciones, lo único que debemos mirar es el número de las cartas, y no su palo. Este es un consejo que no se suele dar, y que sin embargo es sumamente importante. Son muchas las personas que creen que por tener dos cartas del mismo palo en la mano tienen la posibilidad de realizar una muy buena mano con un color o incluso con una escalera de color.
Y sin embargo, no se suele tener en cuenta la posición de la mesa en la que los jugadores se encuentra cuando recibe las cartas de los juegos. Y esto es lo que marca la diferencia entre tener la suerte de haber recibido dos cartas de un mismo palo, a tener sencillamente dos cartas como cualquier otras.

Debes percatarte de la relación que se comience a dar entre los contrincantes de tu mesa. Entre tus mismos oponentes puede haber reacciones, y a la vez que tú estarás observándolos, es muy probable que ellos te estén observando a ti. La manera en cómo se vendrá desarrollando el juego dependerá mucho de este factor.
Revisa por tics nerviosos o manías en los otros jugadores. Los gestos y las expresiones faciales son los mejores indicadores de lo que puede estar pasando por la cabeza de los contrincantes. El mejor ejemplo de ello, es cuando un jugador incurre en un blof y no tiene mucha experiencia en cómo hacerlo, se llevará la mano a la cara, tratando de cubrir esa situación.
Pero cuidado, que también existen los gestos falsos, hechos por quienes se saben observados; y así como existen falsos gestos, también existen lecturas erróneas de las situaciones. Comienza a aprender cómo hacer una lectura certera de los entornos y las expresiones de tus contrincantes, y mientras haces esto, trata también de tener sumo cuidado con tus propios movimientos en el poker.
De todas formas, piensa que estas cuestiones no son a prueba de todo, y que serán también tomadas en cuenta por tus contrincantes. Observar a los otros jugadores es tan sólo el principio para poder observar el entorno, tus juegos, y poder así, colocar tus cartas y tus fichas en el mejor lado: tu lado.
